Deseo de adelantar la muerte, aproximación a su definición y conceptualización.

Numerosas veces se ha descrito, a lo largo de la historia de la humanidad y en diferentes tradiciones culturales, el deseo de adelantar la muerte. Hipócrates, en el siglo V a C., recoge en su famoso juramento: “A nadie, aunque me lo pidiera, daré un  veneno ni a nadie le sugeriré que lo tome.” Si dicha máxima existe en el Juramento Hipocrático debe ser porque el deseo de adelantar la muerte y los actos para acabar con la vida no debían ser raros en aquella época.

En algunos casos este deseo parece constituir una opción vital no necesariamente ligada a un proceso de sufrimiento, sino a la manifestación de que se está preparado para morir, o bien del deseo de otra vida mejor, como es el caso de algunos místicos españoles, como por ejemplo santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz. Sin embargo, el deseo de morir mantenido y reiterado en el tiempo, especialmente cuando acompaña la enfermedad, suele valorarse como manifestación de sufrimiento, de depresión o de alguna patología.

Investigadores sobre el deseo de adelantar la muerte han consensuado una definición.

Consideran que este deseo es una reacción al sufrimiento, en un contexto de enfermedad amenazante para la vida, en que el paciente no atisba otra salida que  la de acelerar su muerte. Este deseo puede expresarse bien de forma espontánea o tras ser preguntado, pero debe distinguirse de la aceptación de la muerte inminente o de un deseo de morir de forma natural, aunque preferiblemente pronto.

Puede surgir en respuesta a uno o más factores, como síntomas físicos (presentes o previstos),psicológicos (depresión, desesperanza, miedos), sufrimiento existencial (pérdida de sentido de la vida), o aspectos sociales (no valerse por sí mismo, sensación de ser una carga). [PLoS One. 2016 Jan 4;11(1):e0146184]

Es importante distinguir que no es lo mismo “desear morir” que “pedir que me quiten la vida”.Una persona de una edad avanzada puede pensar que ya ha hecho lo que tenía que hacer en esta vida; ha formado su familia, ha visto crecer a los nietos, ha desarrollado una profesión, lleva años jubilada y cada vez se vale menos por sí misma.Puede entonces desear morir e incluso rezar para que suceda.

Un pasaje del Evangelio de san Lucas nos muestra una situación semejante. José y María, cuando vana realizar la “Presentación” de Jesús en el Templo de Jerusalén, encuentran al anciano Simeón que toma al niño en brazos y dice: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz: porque mis ojos han visto tu salvación…”. Simeón, con agradecimiento, manifiesta a Dios que ya puede morir, su recorrido en la Tierra ya se ha cumplido. Así, algunas personas pueden pensar que ya han cumplido sus fines en la vida y se sienten cansados, pero nunca pedirán que se les provoque la muerte.

Una situación distinta será la de quien pide que acaben con su vida. Situación excepcional, causada generalmente por un gran sufrimiento.

En esta circunstancia hay que tomar muy en serio la petición del paciente, porque el objetivo debe ser acabar con el sufrimiento, no acabar con la persona que sufre.

Más información. Tesis doctoral. 2016. Dr. Christian Villavicencio-Chavez.MD. PhD. Deseo de adelantar la muerte en Pacientes con Cáncer Avanzado

https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/396121/Tesi_Villavicencio_Ch%E1vez.pdf;jsessionid=B7908E2DF951974AAF14AA9C92E9CB50?sequence=1

Link sobre el debate: https://www.xiptv.cat/ben-trobats/capitol/eutanasia#.WKgqw9g

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